ECTURAS PARA LOS DOMINGOS Y FESTIVOS DEL MES DE ABRIL DE 2010 † DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR.Mc 11,1-10 o Jn 12,12-16. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Is 50,4-7. No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
Sal 21. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Flp 2,6-11. Se rebajó a sí mismo, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Mc 14,1-15,47. Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron. Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
El Domingo de Ramos nos introduce en la Semana Santa. La celebración de hoy engloba los dos aspectos fundamentales del misterio pascual: muerte y vida, humillación y triunfo. En otras palabras: entrada triunfal en Jerusalén y el Siervo que es llevado a la muerte. El Siervo de Dios permanece siempre a la escucha de la palabra de Dios y la anuncia a pesar de sentir los ultrajes (1 Lect.). El Siervo de Yahvé, según la tradición cristiana, es Jesús. El Evangelio proclama la persecución y muerte de Jesús y la liberación del pecado
(Ev.). El himno que transcribe Pablo habla de la humillación y de la glorificación de Jesús sobre todo nombre. La celebración tiene dos partes: la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la Eucaristía, que es memorial de la muerte y resurrección de Cristo.
Con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, la Iglesia entra en el misterio de su Señor crucificado, sepultado y resucitado, el cual, entrando en Jerusalén, dio un anuncio profético de su poder.Contiene a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anunciode su Pasión. Los cristianos llevan ramos en sus manos como signo de que Cristo, muriendo en la cruz, triunfó como Rey. Habiendo enseñado el Apóstol: «Si sufrimos con él, con él también seremos glorificados» (Rm 8,17), el nexo entre ambos aspectos del misterio pascual ha de resplandecer en la celebración y en la catequesis de este día.
JUEVES SANTO
JUEVES SANTO EN LA CENA DEL SEÑOR.
Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los Apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesoresen el sacerdocio también lo ofreciesen.
Ex 12,1-8.11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
Sal 115. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
1Co 11,23-26. Cada vez que coméis y bebéis proclamáis la muerte del Señor.
Jn 13,1-15. Los amó hasta el extremo.
Misterio de amor y de servicio. El Señor pasará esta noche por la tierra de Egipto. Este día para Israel será memorable (1 Lect.).
Jesús pasa de este mundo al Padre habiendo amado a los suyos hasta el extremo (Ev.). Pablo recuerda a los corintios la institución de la Eucaristía, la nueva Pascua cristiana (2 Lect.).
VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
En este día, en que «ha sido inmolada nuestra víctima pascual:
Cristo (1Co 5,7), lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración, se ha cumplido con plena eficacia: el cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas»
(cf. San León Magno).
En efecto, «esta obra de la Redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada antes por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo, el Señor, la realizó principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada Pasión,
Resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio, muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia entera» (SC 5).
La Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad sus fecundos efectos, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don, e intercede por la salvación de todo el mundo.
Is 52,13 - 53,12. Él fue traspasado por nuestras rebeliones.
Sal 30. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
Hb 4,14-16; 5,7-9. Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación.
Jn 18,1 - 19,42. Prendieron a Jesús y lo ataron. ¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy. Mi reino no es de este mundo. Lo crucificaron, y con él a otros dos. Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre. Todo está cumplido. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo con aromas.
Jesús muere en la Cruz. El Siervo de Yahvé sufre en lugar del pueblo, justifica a muchos cargando los crímenes del pueblo y es exaltado (1 Lect ). Cristo es el Siervo de Yahvé. Jesús sufre la muerte para salvar a todos. El Evangelio narra la pasión (Ev.).
Cristo, obedeciendo plenamente al Padre, se convierte en causa de salvación para todos los que obedecen (2 Lect).
Rezamos hoy con el salmista: «Suba mi oración como incienso en tu presencia al alzar de mis manos como ofrenda de la tarde» (Sal140,2). Jesús estando en la cruz eleva sus manos al Padre como oración y ofrenda de la tarde. Ora por la humanidad pecadora y ofrece su vida para su salvación.
La celebración de esta tarde debe transcurrir en el silencio para meditar la fidelidad absoluta de Jesús al Padre. Está estructurado en cinco partes:
la Pasión y la oración universal o solemne.
Rito de entrada: procesión en silencio y oración.Liturgia de la Palabra: con especial atención a la proclamación de: Adoración de la cruz: triunfo de la donación y amor de Jesús.Rito de comunión: configuración sacramental con Cristo, muerto y resucitado.
Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las santas Vigilias» (San Agustín).
Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana. Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12,35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite asentarse a su mesa.
Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (Pregón pascual). Desde su comienzo la Iglesia ha celebrado con una solemne vigilia nocturna la Pascua anual, solemnidad de las solemnidades.
La resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza, y por medio del Bautismo y de la Confirmación somos injertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con él, somos sepultados con él y resucitamos con él, para reinar con él para siempre (cf. SC 6; Rm 6,3-6; Ef 2,5-6; Col 2,12-13; 2 Tm 2,11-12).
SÁBADO. EN LA NOCHE SANTA VIGILIA PASCUAL - Gn 1,1 - 2,2. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
Sal 103. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
o bien:
Sal 32. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Gn 22,1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
Sal 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
- Ex 14,15 - 15,1. Los Israelitas entran en medio del mar, a pie enjuto.
- Sal: Ex 15. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.
- Is 54,5-14. Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
Sal 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
- Is 55,1-11. Venid a mí y viviréis, sellaré con vosotros alianza perpetua.
Sal: Is 12,2-6. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
- Ba 3,9-15.32 - 4,4. Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
Sal 18. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
- Ez 36,16-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura y osdaré un corazón nuevo.
Sal 41. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
o bien:
Sal 50. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
- Rm 6,3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.
Sal 117. Aleluya, aleluya, aleluya.
Lc 24,1-12. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Por la Cruz a la Luz.
partes:
Despedida con doble Aleluya.
†
Hch 10,34a.37-43. Hemos comido y bebido con él después de la resurrección.
Sal 117. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Col 3,1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.o bien:
1Co 5,6b-8. Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva.
Jn 20,1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.
o bien:
(tarde) Lc 24,13-35. Le reconocieron al partir el pan.
Cristo ha resucitado, resucitemos con él. La Resurrección de Cristo es el centro de la vida cristiana y el fundamento de nuestra fe. El sepulcro vacío es anuncio del misterio de la Resurrección (Ev.) y se convierte para los apóstoles en una verdad absoluta que anuncian con firmeza (1 Lect.). Es el gran misterio y el anuncio que envuelve la vida del discípulo de Cristo (2 Lect.).
La celebración litúrgica consta de las siguientesLucernario: Bendición del fuego, procesión y pregón pascual.Vigilia: La Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo.Liturgia bautismal: Por los sacramentos de iniciación cristiana los nuevos discípulos de Cristo se comprometen a seguirle con fidelidad. La comunidad cristiana renueva su compromiso bautismal.Liturgia eucarística: Es la Eucaristía más importante de todo el Año litúrgico.
SEMANA SANTA